El futuro de la Seguridad Social

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El miedo a lo desconocido no es nada nuevo. Durante innumerables generaciones, la gente ha acumulado recursos para mitigar el potencial de escasez en el futuro. Sin embargo, cuando el futuro es inestable, ¿cómo se prepara para lo desconocido? Para muchos adultos de mediana edad y jóvenes, un futuro sin Seguridad Social parece acechar en el horizonte. A medida que la confianza en esta institución de larga data comienza a desmoronarse, ¿a dónde debemos dirigirnos en busca de respuestas?

Tratamiento de la percepción pública

Para los milenios y los estadounidenses de mediana edad en particular, la fe en el programa ha comenzado a disminuir. Según un estudio reciente de Bankrate, aproximadamente tres de cada diez personas menores de 50 años creen que el Seguro Social se agotará para cuando estén listos para solicitar los beneficios. Cuanto más jóvenes sean, mayor será la probabilidad de que mantengan estas creencias. Si bien esta falta de esperanza es preocupante, ¿es realmente indicativa de problemas reales?

Proyecciones de expertos

En un informe de 2014, los fideicomisarios del programa del Seguro Social proyectaron que las reservas del fondo fiduciario expirarían en 2034. En otras palabras, el Seguro Social no podría pagar la totalidad de los beneficios de jubilación a partir de 2033. Usted se estará preguntando: ¿cómo sucedió esto en primer lugar? Básicamente, el déficit se debe a tres factores principales que han culminado en un presupuesto desequilibrado para el programa. Los costos están aumentando más rápido de lo que la base impositiva puede sostener. Considere las siguientes explicaciones cortesía del síndico público del Seguro Social y miembro investigador principal de la Universidad George Mason, Charles P. Blahous III.

  • Dependencia de las generaciones más jóvenes – Los beneficios no se pagan con los ahorros, sino que se recaudan gravando a los jóvenes de hoy en día. Si bien este programa es sostenible cuando la población está creciendo, se deteriora cuando el crecimiento de la población se detiene o disminuye.

  • Cambios demográficos – A medida que los baby boomers se jubilan, se ha producido un aumento en la proporción de beneficiarios en relación con los trabajadores. Además, a medida que las personas empiezan a vivir más tiempo en general, con el tiempo cobrarán más beneficios de los que su población podría haber percibido en el pasado.

  • Indización salarial de la fórmula de las prestaciones – En la década de 1970, el nuevo sistema de cálculo de las prestaciones se diseñó para tener en cuenta la inflación y los aumentos generales de los salarios a lo largo del tiempo. Sin embargo, este sistema encontró problemas, ya que estaba vinculado a los salarios medios y no a la inflación real de los precios (que tiende a aumentar más lentamente con el tiempo).

    Resolución de problemas existentes

    Arreglar el desequilibrio actual es en realidad bastante sencillo: o bien el Seguro Social debe pagar un poco menos en beneficios o los trabajadores estadounidenses tendrán que pagar más en impuestos. Alternativamente, los legisladores podrían implementar alguna combinación de ambos.

    Para aumentar los ingresos, el gobierno podría aumentar la tasa del impuesto sobre la nómina o aumentar el tope sobre las ganancias. Actualmente, las personas pagan impuestos de Seguro Social por los primeros $118,500 que ganan cada año. Algunos propondrían elevar este tope para que los estadounidenses más acomodados tuvieran que contribuir con un mayor porcentaje de sus ingresos al Seguro Social. Alternativamente, el simple aumento de la tasa impositiva aumentaría los ingresos de todos los trabajadores estadounidenses. Dependiendo de su ideología política, es posible que prefiera una opción sobre la otra. Dado el intenso estancamiento político que ya existe en la política estadounidense, será una lucha para lograr cualquiera de las dos opciones por sí sola, y se requerirá un compromiso serio para lograr un equilibrio entre las dos.

    Aunque también es posible recortar los beneficios aumentando la edad elegible para recibir el Seguro Social, cambiando el ajuste por el costo de vida, o aplanando los beneficios recibidos por aquellos con ingresos más altos, ninguna de estas opciones será un buen presagio para las personas afectadas por estos cambios. Si los políticos empiezan a quitarles sus beneficios, también perderán el apoyo del electorado.

    ¿Predicciones para el futuro?

    Entre más pronto el Congreso tome acción, mayores serán las posibilidades de que el programa pueda ser salvado en (más o menos) su forma actual. Sin embargo, el problema no es la falta de ideas, sino la cooperación política necesaria para lograr el compromiso. Pero, a medida que el tiempo se agota con las reservas actuales de los fondos fiduciarios del Seguro Social, es inevitable que el Congreso tenga que tomar medidas tarde o temprano.

    Aunque es probable que haya que hacer cambios serios a expensas de algún grupo, el programa debe continuar en el futuro. Dicho esto, la carga de la jubilación recaerá probablemente sobre los hombros de las personas, como lo hizo en el pasado. ¿El mensaje para llevar? Ahorre más, ahorre antes.

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